domingo, 17 de junio de 2012

ODALISCA




Tu látigo me desdobla y me separa la carne de los huesos. Odalisca usuaria, me hago debutante.

- ¿Dónde quedó esa ávida osadía? - Preguntas silencioso - ¿Qué temes? - Insistes mientras golpeas el cuero contra los dedos de mis pies.

- Las cadenas, temo.

Te miro y disparas tus lanzas suplicando contra mi fragilidad y yo respondo agotada:
- No. Ya no. Cuerpo no - Me regocijo desnuda entre el hierro, arrebatando tus respuestas - Carne no.

- ¿Amor sí? - Preguntas para herirme. Me brota la pereza.

-  Amor tampoco. Mejor matarte. Correr a la tibieza del bosque, sumergirse en el río y darle la espalda a las palabras. Matarte. Huir despavorida a esa cueva que protege a los vasallos. Matarte. Mejor si mueres.

Los dedos de mis pies flotan en el río. Tu fusta está al mismo lado. Ahora dime, mi amo ¿A qué me huele el coño?

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